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sábado, 26 de febrero de 2022

Migración, fin de invernada y destrucción de las Talarrubias

Grullas remontando con las corrientes térmicas.
A principios de esta semana se produjeron los últimos vuelos migratorios de grullas correspondientes al grueso de la población del presente invierno. Ya desde el 7 de febrero se constato un importante y tempranero paso en dirección al noreste, conformado por varios miles de grullas; el movimiento de mayor envergadura se produjo una semana después, para suavizarse paulatinamente hasta el 20 y 21, cuando observe los últimos grupos de cierta entidad en paso a las lejanas tierras del norte y centro de Europa.
 La migración fuerte en fechas tan tempranas, puede estar en parte ligada a la extrema sequia que padece el suroeste español, sequia que cada año parece más larvada y que puede tener conexión con el tan cacareado cambio climático, todo ello se repite estos últimos años, aunque en líneas generales la variación en las fechas migratorias respecto a 30 años atrás puede ser de algún escaso día. 
 Resulta espectacular, a media mañana cuando se va calentando el aire, ver cómo se van acercando las diferentes formaciones de grullas, y cuando llegan a ciertos puntos, a modo de ascensor toman las corrientes térmicas para elevarse, como si fuesen aspiradoras que absorben grupos de diferente tamaño que se van incorporando procedentes de todo el entorno, en estás térmicas se puede ver en ocasiones como se mezclan con otras aves planeadoras como los buitres o cigüeñas, para finalmente tomar vuelo claramente decidido hacia su objetivo norteño.
Buitre leonado acompañando a las grullas.
Habitualmente ruidosas, las grullas en esos momentos de vital importancia para ellas, parece que redoblan su poderosa voz, el ruido a veces se vuelve ensordecedor, sin duda se van comunicando unas a otras que llego el momento de volver a las tierras donde nacieron y donde realizan la fase más importante de sus vidas: la reproducción. 
 Aproximadamente 3 horas después del inicio de estos vuelos, las grullas dejan de pasar, los pocos grupos que se ven, aterrizan en los puntos donde se sedimentan aún congéneres, para retomar el viaje al día siguiente. Controlan sus vuelos como si fueran aviones, sabedoras de las condiciones meteorológicas que encontraran y también de las distancias-tiempos que necesitaran para llegar a sus paradas de reposo y repostaje. 
 Esas rutas que han utilizado ancestralmente para realizar sus viajes, al igual que sus cuarteles de invernada, han permanecido relativamente estables a lo largo de muchos años, sus dehesas y pastizales, los campos de labor que estos últimos años sufrieron la transformación a grandes campos de maíz y arroz que a la postre tanto las beneficiaron. Pero últimamente esos cambios se producen demasiado rápidos, parece como si el ser humano hubiese cambiado de revoluciones y quisiese alterarlo todo lo antes posible. Imaginariamente, supongo a las grullas, con sus razonamientos biológicos establecidos a lo largo de siglos: donde lleva el camino que ha tomado el ser humano?.
 Y vienen estas reflexiones al hilo de un nuevo recorte de las zonas de alimentación y campeo tradicionales que tenían las grullas en la Zona Centro de Extremadura, en concreto en la rimbombante y cada vez más cercenada ZEPA y LIC “Dehesas del Ruecas, Cubilar y Moheda Alta”, en esta ocasión han sido cientos de hectáreas de pastizales y campos de cereal en secano, los transformados en un inmenso monocultivo de almendro en la finca “Las Talarrubias”.
Zonificación de la ZEPA Moheda Alta, marcado en rojo la nueva transformación.
Muchas de estas hectáreas, según el mapa de zonificación de dicho espacio, estaban catalogadas como de alto interés, incluso de interés prioritario, de poco ha servido tanta literatura legisladora, cuando no hay verdadero deseo de preservar espacios naturales para las generaciones venideras (como una y otra vez demuestran los políticos que nos rigen), de poco valen.
Explanada transformada en cultivo de leñosas.
Un territorio de Águila perdicera ha sido brutalmente transformado, en la imagen podemos ver a la pareja precisamente devorando una grulla capturada en una de las explanadas transformadas. La zona de invernada de algunas Cigüeñas negras tampoco se ha salvado del cambio, al igual que los territorios de cría o alimentación de otras especies igualmente catalogadas como el Aguilucho cenizo y el Elanio azul. Para las grullas era una zona habitual de campeo, donde descansaban y se alimentaban muchas de ellas, como se puede ver igualmente en la imagen de la explanada.
Pareja de Águilas perdiceras cazando en la explanada transformada.
Cigüeñas negras invernantes en las Talarrubias.
Concentración de grullas, donde ahora es un cultivo de leñosas.
Moheda Alta, Casahitos, Zarzalejo, La Suerte, Las Talarrubias, La Copa, Vera de Gorbea, Mesas Altas…paraísos ornitológicos que quedan para el recuerdo, y que en esta sociedad que camina tan rápido, muchos ya no recordaran, y otro ya no verán. Tampoco serán las ultimas, pues todas las expectativas en la tierra de la sequia, pasan por regarlo todo.

miércoles, 8 de diciembre de 2021

LA NUEVA DEHESA EXTREMEÑA

Es sorprendente la multitud de matices que nos puede ofrecer la observación de grullas a lo largo de un día invernal, desde las neblinas matutinas entre las cuales asoman y trompetean, nieblas rotas por el sol con el transcurrir de las horas, momento en el que podremos observar las aves cuan si fuera un espejismo de reverberaciones. Hasta llegar al magnífico paso a dormideros en un atardecer rojizo, rasgado por las nubes del frio y surcado por bandos estelares que parecen dirigirse al centro del sol, sin olvidar el vuelo casi nocturno, en ese cielo mortecino que precede a la noche.
Como cada otoño volvieron las grullas, cuánto tiempo tendremos la oportunidad de disfrutar de semejante espectáculo?, sabremos alcanzar al equilibrio que permita a las grullas continuar visitando nuestra zona?, sobreviviremos a las grullas en el caos que hemos creado? Muchas preguntas me asaltan cuando disfruto de los matices que me ofrece la observación de mis queridas amigas. Sin embargo lo que veo cada año es un deseo irrefrenable de cambiarlo todo, parece como si nada de lo que nos legaron las generaciones pasadas fuese digno de preservar, y aunque la historia viene de atrás, ahora le sigue tocando sufrir ese torbellino de prosperidad a nuestras dehesas, sin lugar a dudas un ecosistema único a nivel mundial, modelo sostenible de explotación y conservación. Muchas de ellas, con un rendimiento bajo y con escasa o nula compensación económica a los muchos valores que nos aportan, están siendo transformadas en cultivos intensivos y superintensivos de leñosas en regadío (fundamentalmente olivar y almendro).
Estas dehesas cuya producción: ganadería y agricultura extensiva, cinegética y forestal, no conllevaban apenas gasto de recursos energéticos y de un bien tan escaso como el agua. Con el cambio de uso están transformándose en verdaderos sumideros de agua y energía: agua para regar estos millones de arbolitos a través de piscinas enormes y energía para poder llevar el agua hasta el último rincón de esos extensos territorios, con lo cual estamos cambiando un ecosistema único en el mundo por un cultivo de productos excedentarios, de los que más pronto que tarde los propietarios comenzaran a quejarse de su baja productividad y habrá que cambiar nuevamente…para entonces las viejas dehesas solo serán un recuerdo.
En estos campos de cultivo, que anteriormente eran dehesas, me resulta paradójico como dejan las encinas más altas y dispersas en el mar que conforman los olivitos, una vez eliminados todos los individuos más jóvenes que servirían de renuevo, todo el estrato de pastizal o matorral que da vida a la dehesa. Es cuestión de tiempo que ese arbolado muera, en el mejor de los casos por simple envejecimiento, lo más fácil por el abuso de productos químicos con los cuales inundaran las plantas de cultivos leñosos.
Es una destrucción silenciosa del ecosistema tradicional extremeño, casi sin levantar la voz, parece que dejando esas encinas aisladas en el olivar intensivo, el daño es imperceptible, la Administración que lo permite parece como si entendiese que esa dehesa sigue ahí, que esa destrucción es reversible, pretendiendo quizás lavarse las manos del grave impacto ambiental que ha permitido…., que busquen ahora sus valores medioambientales, cualquiera se dará cuenta que ya no existen. Las grullas son las primeras damnificadas por esta nueva concepción de la dehesa extremeña, ya no las veremos comiendo bellotas bajo esas encinas perdidas en el mar de cultivos, tampoco buscando bulbos en los pastizales que una vez existieron allí, pero eso parece que no importa, da igual que sea Zona de Especial Protección de aves, que Zona de Especial conservación, que zona forestal o como quieran denominarla los técnicos de turno, la vieja, la tradicional dehesa extremeña, dejo de existir.
Veo algunas viejas grullas anilladas, que año tras año recalan en la Zona Centro, sus anillas envejecidas por el paso de los inviernos. Ellas también son testigos de lo que fue y lo que es su antiguo paraíso, aquel que llegaba desde Puerto Peña hasta Santa Amalia y que metro a metro podían recorrer alimentándose de bellotas, bulbos, maíz, arroz…

jueves, 7 de octubre de 2021

TRAS LA ESTELA DEL QUEBRANTAHUESOS

Mirando 40 años atrás, tenía en mi recuerdo un ave mítica que por aquella época me resultaba inalcanzable por diferentes motivos: lejanía, escasez, ubicación en lugares inaccesibles…, aún recuerdo aquellos cuadernos de campo del Doctor Rodríguez de la Fuente, la ilusión que me causo poderme hacer con el dedicado a esta especie; un ave que con el transcurrir de los años fui dejando en la reserva, y que a lo largo del pasado verano volvió a mi mente con fuerza: El Quebrantahuesos.
Finalmente y tras tantos años, por fin hace pocos días me pude trasladar para intentar observarla en su hábitat natural por excelencia: los Pirineos Aragoneses. Aunaba en una misma visita, la observación de parajes extraordinariamente hermosos y agrestes, especies de avifauna ligada a estas latitudes y sobre todo ello la búsqueda de esta hermosa rapaz, mitad buitre y mitad águila.
No las tenía todas conmigo, pues aunque sabía que ya no eran las escasas 20 parejas de la especie de las que hablaba Félix en su cuaderno de campo, -los últimos censos multiplican por 10 aquella cifra-, persistía en mi mente la idea de que estos buitres barbudos estarían ligados a montañas de difícil acceso y además se trataría de aves extremadamente recelosas a la presencia humana. Una vez allí, toda esa percepción cambio, comprobando que aunque no es común, tampoco es difícil de observar en la media montaña, en algunos miradores o incluso paseando por el Parque Nacional de Ordesa y alrededores. A lo largo de toda la semana que permanecimos en la zona, diariamente pudimos ver ejemplares de la especie, incluso en alguna ocasión en un revuelo de buitres contamos hasta 6 quebrantahuesos. Tampoco fue difícil ver jóvenes de año.
Paradójicamente el contacto más intenso e intensivo con el Quebrantahuesos lo tuvimos en una zona fuera de los Pirineos, el Parque Natural de la Sierra de Guara, situada en el pre pirineo y de la mano de nuestros amigos de Huesca: Francisco, Silvia y Javier, que dentro de las actividades que realizan como el GOO (Grupo Ornitológico Oscense), figuran los aportes de alimento a aves carroñeras en la mencionada sierra. Gracias a su invitación para poder acompañarles en su labor, tuvimos la suerte de disfrutar de una pareja de estas rapaces a lo largo de todo un día, viendo como accedían a los huesos del comedero, como los engullían y sus fantásticos vuelos sobre nosotros. Digno de mención fue el espectáculo de cientos de buitres leonados comiendo alrededor de las personas que les cebaban, como si se tratase de un hatajo de ovejas en torno a sus pastores.
En estas observaciones, pudimos comprobar la coloración distinta en el plumaje del pecho y vientre que tienen los quebrantahuesos de ambas zonas, siendo más anaranjada la de aves pirenaicas (parece ser debido a la composición del agua donde toman sus baños, de carácter más ferruginosas), y la más blanquecina de los ejemplares de Guara. Ver como transportan los huesos a sus rompederos entre las garras, pues se trata de la única especie de ave de todo el planeta que se alimenta exclusivamente de huesos y la agilidad de sus vuelos, muy superior a la de sus parientes los Buitres leonados.
La composición familiar de la especie tiene además algunas peculiaridades, pues no solo queda limitada a las habituales parejas, según parece muchos de sus territorios están ocupados por tríos conformados por dos machos y una hembra, incluso estos últimos años se han localizado algunos cuartetos territoriales.
Otras muchas especies faunísticas se dejaron ver en los recorridos, llamándonos especialmente la atención por sus costumbres y aspecto las marmotas, que conviven colonialmente en prados alpinos soleados, dedicando todo el día a solearse, vigilar los alrededores y comunicarse mediante silbidos.
Sin duda una experiencia muy gratificante poder ver al legendario Quebrantahuesos, aquel que estuvo al borde de la extinción y que en aquella lejana adolescencia llenaba de sueños nuestro incipiente espíritu naturalista.

viernes, 8 de enero de 2021

VILJA Y OTRAS HISTORIAS DE GRULLAS

Me fascinan los días invernales extremadamente desapacibles, en los que se conjugan varios fenómenos meteorológicos que evitan que mucha gente salga al campo: niebla, frio, lluvia, viento…; esos días encuentras momentos en los que parece que las grullas lo inundan todo y no existe nada que se interponga a su quehacer diario, sus comunicaciones entre diferentes grupos familiares, sus relaciones sociales, el aprendizaje de los jóvenes. Uno de esos días, conocí a Viljandimaa (“Vilja” para los amigos); una grulla de Estonia en su segundo año de vida que porta transmisor GPS, a la que por consiguiente se hace un seguimiento exhaustivo de su actividad. Su primer año de vida la llevo a conocer tierras norteafricanas tras atravesar desde Hungría la Península Italiana, para posteriormente recalar en tierras cordobesas y tras hacer escalas en Gallocanta y Suiza, volver a su país de origen.
Este otoño llego a la Zona Centro tras pasar por Hortobágy (Hungría) y tomar directamente la ruta occidental a través de Francia. Indagando en sus movimientos por la Zona Centro, me sorprende la gran variedad de ambientes donde busca alimento: rastrojeras de arroz, maíz, girasol y cereal en secano, dehesas con siembra y en posío, pastizales y siembras desarboladas, prácticamente no dejo de visitar y pastorear ninguna zona donde pudiese encontrar alimento. Sin duda dentro del contexto de esos grandes grupos trashumantes que aprovechan las grandes fuentes de recursos de manera aparentemente anárquica como se puede ver en el plano adjunto.
El 15% de todas las grullas anilladas que he observado hasta el momento en la presente invernada son polacas de tipo alfanumérico, y la mitad de ellas pollos de año, teniendo en cuenta que un porcentaje importante de intentos de lectura con este sistema fracasa por cuestiones de visibilidad o lejanía, da idea sobre la importancia que tiene la Zona Centro para las grullas polacas, y la pérdida de información que supone un sistema de marcaje inadecuado, como diríamos “hablando en plata”, lastima de sacrificio para la especie por la poca rentabilidad que deben obtener de estas grullas comparativamente con la información que aportarían anillas con combinaciones de colores.
Hace menos de un año escribí en este blog una entrada titulada “Vallados y grullas: lazo mortal”, por desgracia hace pocos días pudimos asistir a otro caso de grulla afectada por tan mortal accidente. En este caso poco pudimos hacer por ella, salvo liberarla de tan horrible tormento y ver como agonizaba tras las graves heridas producidas por el accidente. Tenía el ala derecha literalmente destrozada de intentar zafarse del lazo y friccionarla contra el vallado de espinos, la pata aprisionada descoyuntada y en el pie una grave herida sangrante producida por las puas de los alambres que la aprisionaban seguramente desde muchas horas atrás. Nuevamente desde aquí hacemos una llamada al sentido común de nuestros gobernantes (¿¿existe esto??), para reemplazar este tipo de vallados en nuestros campos, por otros menos perjudiciales para la fauna.
Como no quiero terminar esta primera entrada con el mal sabor de boca que nos dejan los accidentes de grullas, quiero resaltar el encuentro tan multitudinario de moritos que tuvimos hace unos días en la zona de Yelbes, que no creo que bajase de los 500 ejemplares, y que se alimentaban en compañía de grullas en unos rastrojos de maíz. En todo caso Feliz Año nuevo a todos los visitantes de “Grullas veo”, y que el nuevo año nos regale felicidad en forma de contacto con la naturaleza.

viernes, 20 de noviembre de 2020

TIERRA QUEMADA

Encinas quemadas este otoño.

  Tierra quemada es una táctica militar que consiste en destruir todo aquello que pueda servir al enemigo cuando avanza y trata de sobrevivir a través de un territorio, empleada desde la antigüedad, son memorables los ejemplos que ocurrieron en Rusia al intentar ser invadida por los ejércitos napoleónicos en 1812, y posteriormente por el ejército alemán en la segunda guerra mundial en la denominada “operación Barbarroja”, y que ayudaron a evitar la invasión de dicho país.

Rastrojos quemados.


  Si uno mira los campos de las Vegas Altas del Guadiana a finales de verano o principios de otoño (también cada vez con más frecuencia a principios de primavera), la imagen que encuentra podría perfectamente retrotraerle a aquellos episodios bélicos de antaño; las múltiples quemas que se producen no respetan nada, aunque el cometido al que aluden los agricultores cuando las realizan es la eliminación de la paja sobrante que permanece en las cosechas de cereal  tras la siega,  y pese a que es una actividad ilegal encubierta por una permisividad descarada de la Administración, dichas quemas no respetan nada que circunde sus cultivos: arroyos, lindes, pequeños bosquetes, repoblaciones en canales, arboles aislados o dehesas abiertas conocen estos “fuegos purificadores” –denominación que alguno de estos señores dan a sus quemas-, precisamente aquí es donde encuentran su último refugio multitud de animales y plantas, zonas a las que no puede llegar la intensificación agrícola por ser de dominio público y que ellos pretenden gestionar a su libre albedrio.  Extrañamente estos fuegos nunca afectan a sus cultivos de leñosas, sin duda aprendieron como manejar el fuego para luchar contra su enemigo, cuyo nombre es biodiversidad.

  Me imagino los millones de anfibios, micromamíferos, reptiles, insectos, plantas… que sucumben en esa batalla desigual. Batalla cuyo objetivo final es la eliminación de toda forma de vida diferente a la humana y sus necesidades vitales. Lo que no saben es que aunque consigan la victoria, al final seremos los grandes derrotados.

Arroyo totalmente arrasado por el fuego.


  Como botón de muestra sirvan las imágenes que aparecen en la presente entrada y que  cualquiera puede tomar en uno de esos días cuando el humo irrespirable del “fuego bendito” adorna hasta el último centímetro de esos campos, dándoles un aspecto fantasmagórico y de apariencia neblinosa.

Dehesa tras realizarse quemas.


  La vida o lo que quede de ella sigue, y como todos los años han regresado las grullas a sus territorios de invernada, cada vez más reducidos e inseguros. Como parte de esa biodiversidad o enemigo a batir tampoco tienen derecho a refugio, no existe espacio para ellas, la pomposamente llamada red de espacios naturales de Extremadura, no es otra cosa que un mero formalismo, selecciona una serie de lugares teóricamente para conservar la biodiversidad de aves, y en concreto para preservar la invernada de las grullas, para ello se nombro la ZEPA (Zona de Especial Conservación de Aves) de las Vegas del Ruecas, Cubilar y  Moheda Alta.

Las grullas de regreso.


  Si uno visita en el momento presente dicho espacio se da cuenta que los hábitats que dieron lugar a su elección como área de conservación han disminuido de manera sustancial, prácticamente al este de la carretera entre Obando y Guadalupe solo quedan las encinas del parque periurbano de Moheda Alta, y salvo los arrozales de Valdepalacios, el resto del territorio es un olivar superintensivo de enormes dimensiones, que no hace sino crecer de año en año.

  El resto del espacio natural tampoco se salva de la implantación de cultivos de leñosas, emblemáticos lugares para las grullas como lo eran la Vega de Zarzalejo, la Cañada la Culebra, la Vera de Gorbea, la Suerte y la Paridera de Gorbea, y ya también se encuentra abancalada y preparada para recibir estos cultivos algún sector de Las Talarrubias. Un despropósito que ya afecta a un porcentaje significativo de la superficie de dicha ZEPA, y que debiera inducir a la Comunidad Europea a replantearse si realmente este despropósito puede formar parte de la Red Natura.

  Algunas viejas conocidas han ido llegando estos últimos días a la zona, entre otras la grulla polaca de la imagen que  lleva regresando al mismo sector toda esta década, en los dos años anteriores acompañada de sus pollos. También el macho alemán de la otra imagen tiene un historial dilatado de regresos a este sector en los últimos 10 inviernos en compañía de su pareja también anillada, la hembra de esta pareja lleva sin observarse más de un año, aunque es pronto para darla por perdida, fácilmente haya muerto.

Grulla polaca.

Grulla alemana.

 También han permanecido en los arrozales de la zona un grupo de Flamencos rosas (Phoenicopterus roseus) a lo largo de las últimas semanas, especie que no es infrecuente en este tipo de ambientes. Uno de ellos anillado y procedente del Delta del Ebro en Tarragona. 

 

Grupo de flamencos en las Vegas Altas.


Flamenco anillado en el Delta del Ebro.

viernes, 31 de julio de 2020

Pánico en la colonia

Macho de Aguilucho cenizo en colonia de la especie.

Recientemente finalizada la campaña de conservación de aguiluchos cenizos y otras aves ligadas a ambientes esteparios, con el vuelo de los últimos jóvenes a finales de Julio, en líneas generales podemos hablar de unos resultados muy positivos con una productividad que hacía más de una década no conseguíamos ver en esta especie. Además de las medidas tomadas para la preservación de los nidos de aguilucho, dos factores han sido fundamentales para la obtención de tan buenos resultados, la presencia abundante de langosta y una primavera lluviosa, probablemente ambos aspectos ligados entre sí, y sin duda junto con la preservación del hábitat conforman los ingredientes básicos para la pervivencia futura de las aves esteparias.
La presencia de langosta es vital para las aves esteparias.

En la naturaleza nada es seguro, nunca dos y dos suman cuatro, hay siempre agentes externos que interactúan y donde menos esperamos surge un contratiempo o un predador oportunista que nos da al traste con el trabajo en alguna de las diferentes colonias que todos los años manejamos. Desgraciadamente el aguilucho cenizo, sus pollos y sus nidos son plato apetecible para una gama enorme de predadores.
Llevo trabajando en la protección de la especie más de 25 años, y cada campaña tiene su afán, al principio el paso de cosechadoras y empacadoras fue el mayor peligro para la especie, una vez sensibilizados, puestos a colaborar agricultores y ganaderos, la siguiente circunstancia con la que tuvimos que luchar fue contra el magnífico plantel de predadores con que cuenta la especie: desde la culebra bastarda, al cuervo, pasando por diferentes especies de águilas, meloncillos, perros asilvestrados...
La base de la campaña son dos métodos de manejo, a veces superpuestos, que últimamente están dando un buen resultado, y con los cuales hemos conseguido mantener estable la población de cenizos en nuestra zona de trabajo, entre los embalses de Orellana y Zújar-La Serena, se trata del cerco metálico y los retrasos de siega. Además estás últimas temporadas hemos minimizado el acceso a los nidos, salvo en el momento de colocar los cercos, mediante el uso de drones, que nos evitan dejar rastros para predadores en la entrada a las siembras.
Uso de drones para el seguimiento de nidos.

El Zorro es el principal enemigo del Aguilucho cenizo en la zona, actúa exclusivamente sobre nidos, tanto en huevos como en las diferentes fases de edad en pollos que no vuelan aún. El Milano negro es junto al Jabalí, el segundo de los enemigos más acérrimos de las pequeñas rapaces, actuando alguna vez en nidos, pero fundamentalmente sobre jóvenes recién volados, cuando sus capacidades de maniobra son más bien escasas, en ese momento el pirata captura con alguna frecuencia estas presas; el jabalí actúa igualmente sobre nidos, cada vez es mayor su proliferación, grandes piaras descansan e incluso se reproducen en el interior de las siembras, y es aquí, cuando coinciden con alguna colonia de cenizos, que arrasan los nidos reduciendo la colonia a la nada.
El zorro es el principal enemigo de los nidos de Aguilucho cenizo.

Desde hace años, el Aguilucho cenizo también cuenta con un enemigo formidable, silencioso, nocturno, fuerte como casi ninguno de los anteriores. Este predador no sólo actúa sobre nidos y jóvenes volados, también y de forma alevosa sobre los adultos, sin duda es el terror de la colonia, sin lugar a dudas es el predador perfecto, admirable, aunque nos cueste reconocerlo porque da al traste con nuestro trabajo, como ya habréis adivinado, se trata del Búho real.
El Búho real, vampiro de la noche en la colonia.

Desde principios de mayo, actuamos sobre una colonia de unas 15 parejas de aguilucho cenizo, dejando una parte importante de la hoja de siembra, a través de un acuerdo con el propietario como retraso de siega hasta la primera decena de Julio, fecha en la que habitualmente ya han volado todos los jóvenes cenizos perfectamente. Otra parte de la colonia es segada en verde, para heno, los rodales que se dejan, según van naciendo los pollitos son cercados con valla metálica para evitar predación. Aunque sabemos que en el campo nada es seguro, tenemos buenas expectativas para esta colonia.
Ceba en nido de aguiluchos, protegido con cerco metálico.

Los pollos van creciendo poco a poco en la tranquilidad que le pueden ofrecer los métodos de manejo, empiezan a volar los primeros jóvenes a primeros de junio, y además la hoja con retraso de siega cobija un importante dormidero de aguiluchos todas las noches. Esta situación, con presencia de tanta comida y la conocida animadversión del Gran Duque por las rapaces diurnas, no pasa desapercibida para este gran predador.
Búho real, siempre vigilante.

Comenzamos a ver en lo alto de grandes alpacas (imposibles de acceder por parte de Zorros u otros mamíferos carnívoros), desplumaderos con restos de Aguilucho cenizo, en un principio sólo jóvenes recién volados, posteriormente  vemos que incide sobre pollos que aún estaban en nidos, y más tarde comenzamos a ver desplumaderos por la zona de ejemplares adultos, principalmente hembras. El terror en la colonia se palpa, al dirigirnos a ver la situación de los nidos, la actitud de las hembras no es de realizar sus habituales gritos de alarma, nos resulta extraño, casi no las vemos en la zona, sin embargo las intuimos porque los nidos con cercado continúan todos activos y con el crecimiento correspondiente de los pollos.
Restos de aguilucho cenizo sobre alpaca.
El búho real continua atacando a diferentes componentes de la colonia, a veces con saña, aplasta la cabeza de un adulto o un pollo y lo deja allí, como avisando que es su territorio y que no los quiere allí, la mayoría de las veces deja desplumaderos y transporta los restos de sus presas fuera, sus pollos deben estar grandes y ser voraces. Utilizamos cámaras de foto trampeo, colocadas en posaderos, en nidos…, no es necesario para saber quién es el protagonista, siempre deja su firma, al lado de los desplumaderos, encontramos restos de plumón de la rapaz nocturna.
Hembra muerta por el Búho en la colonia.

Al observar que también preda sobre algún nido de la zona reservada, optamos por colocar también cercos metálicos a estos nidos, finalmente resultan salvadores pues no vuelve a incidir sobre ningún otro nido. Alrededor del 20 de junio, comprobamos que el episodio de predación por parte del Búho finaliza, al menos en la colonia y su área periférica, tras predar una docena de jóvenes volados y adultos, y al menos dos o tres pollos medianos en el nido.
Grupo con 5 jóvenes volados en la colonia.

Como comentaba al principio, en líneas generales ha sido una buena campaña, con muchos jóvenes volados de la especie, que sin duda son el preludio de continuidad de esta rapaz que cada vez se encuentra en situación más extrema en nuestros campos. Desde aquí quiero agradecer el fuerte compromiso de los miembros del grupo: Mauro Rodríguez, Juan Parralejo y Miguel Gómez, el apoyo incondicional de nuestros compañeros suizos, aunque este año por las circunstancias de pandemia no nos hayan acompañado fisicamente, y la colaboración de agricultores y cosecheros de la zona.
Retirada de cercos al final de la campaña.